miércoles, 22 de febrero de 2012

Páginas extrañas "Recuerdos turbios, en agua cristalina"

Llegué al hotel y me acosté un rato para pensar en lo sucedido. La luna entraba por mi ventana y yo me encontraba tumbado en la cama, viendo al techo mientras la cortina ondeaba dentro de la habitación, mi mente estaba en blanco, no pensaba en nada ni en nadie; fue un momento de paz y plenitud que no había tenido en mucho tiempo. 
Miré por la ventana mientras seguía acostado en la cama y miraba la luna, tan hermosa y elegante, mi tranquilidad se mezcló con la melancolía, fue entonces cuando los recuerdos comenzaron a fluir en mi mente. 

--Te noto algo distraido Ramirez, no es bueno que estés en este estado aquí en el hospital--me decía la doctora Romero, mientras caminabamos en el pasillo del hospital.
--Descuide doctora, sé que puedo con esto--dije con voz distante, casi muerta.
--Tal vez puedas--se detuvo frente a mi--pero no pienso correr el riesgo, mi deber es proteger a esta gente y curarla, también es mi deber cuidar de mi personal--dijo con voz severa--no sé lo que te haya pasado, pero por lo que veo, te afectó mucho--la doctora me miró a los ojos y vi en sus ojos preocupación real.
Bajé la cabeza lentamente y miré al suelo durante unos segundos; todo a mi alrededor se hizo más lento, el mundo se detuvo unos instantes ¿o era realmente yo quién se detuvo unos instantes?--Hugo ¿te encuentras bien?--me tomó del brazo justo cuando mis fuerzas comenzaron a ceder--ven conmigo--dijo la doctora, con un tono de voz dulce--me llevó a su oficina y me sentó en un enorme sillón que tenía--espera aquí, voy a ver al paciente y regreso inmediatamente contigo--la doctora salió de la oficina.
Mi mente se esfumaba poco a poco, a penas y reconocía el lugar donde me encontraba, estaba inmerso en mis pensamientos que habían sido silenciados. 
Miguel llegó--¿Hugo, qué te pasa porque andas todo raro?--sólo lo miré, ya no podía pronunciar palabras sin sentir que me cortaban la piel.
--Hugo, amigo, reacciona--me sacudió levemente y mientras reía de forma nerviosa; el también estaba preocupado por mi.
La doctora llegó nuevamente--Miguel, prepara los medicamentos para el paciente de la cama trece--Miguel, me miró y salió inmediatamente.
--Hugo--suspiró--tienes que tomarte un descanzo--dijo lentamente.
--no necesito un descanzo, doctora solo necesito pensar un poco--
--no Hugo, no está a discusión, te tomarás un descanzo--
--doctora, pero enrealidad...--
--No me hagas suspenderte, eso si no es necesario--vi sus ojos y hablaba encerio.
--Tomate un descanzo de tres semanas, verás que te hará bien--fue a su escritorio y buscó en uno de sus cajones--toma--me extendió unos folletos de viajes--tu lo que necesitas es despejar la mente, viaja y diviertete un poco o si lo prefieres, reflexiona solamente--
--grácias--dije, sin más remedio que aceptar la invitación a viajar.
--Todo saldrá bien--dijo la doctora y miré sus ojos y aún veía preocupación.

Mis recuerdos jugaban conmigo y los fantasmas de mi pasado se hacían presentes en aquella habitación, veía decenas de escenas donde estaba junto a Mónica, feliz y enamorado; podía recordar aquella sensación de felicidad y seguridad que tenía cuando estaba junto a ella, mi sonrisa era verdadera y sincera sin dolor, sin mentira, ahora mi sonrisa no es más que el mínimo esfuerzo de ser amable, llena de tristeza.
Escuchaba su voz, hablar en mi cabeza, escuchaba su risa, escuchaba su música, resonaba en mi memoria; jamás había escuchado un Chopin tan triste y deprimente, como el que sonaba en mis recuerdos y los fantasmas de mi memoria se mezclaron con los de mis sueños y sin darme cuenta ya me había quedado dormido.

Desperté agotado mentalmente y no sabía que hacer, sólo me quedaban unos días para estar en San Martín antes de partir a cualquier otra parte.
<<Desayuno, Caminata por la costa, comida, perderme en la plaza del pueblo...>> comencé a darme cuenta que mi día sería igual que el anterior y no tenía caso vivir el mismo día una y otra vez, necesita si no emoción algo nuevo, algo interesante.

Bajé a la recepción y ahí se encontraba la recepcionista, la saludé--buenos días...--era evidente que no sabía su nombre, en realidad no sabía nada de aquel lugar; desde que llegué me dediqué a sentir lástima por mi mismo y a lamentarme que no me había dado a la tarea de conocer aquel pueblo llamado San Martín, que aparentemente tenía propiedades curativas. Hice un gesto exagerado tratando de recordar el nombre de la recepcionista el cual no sabía--Sandra--dijo la chica--pero puede llamarme Sandy, si lo prefiere--reí un poco, era la primera vez que reía por algo que me causara grácia o simpatía--buenos días Sandy--reparé--buen día, señor Ramírez--saludó cortesmente--puedes llamarme Hugo--dije y salí del hotel con una sensación agradable.

El sol reluciente me iluminaba el rostro, pero no me molestaba caminé viendo hacia todas partes, conociendo el pueblo. La gente me saludaba; todos parecían amables, mis tristezas se disipaban, poco a poco dejaba de pensar en ello.
Llegué a la cafetería y me atendió la amable señora de anoche--buenos días--dijo sonriente como siempre.
--buenos días--conteste con una mejor sonrisa que la del día anterior.
--hoy se ve mucho mejor que ayer--me dijo, mientras acentaba una taza y me servía café.
--grácias, me siento mejor--
--¿desayunará algo?--sacó una pequeña libreta del bolsillo y un bolígrafo.
--Sí--respondí viendo en el menú, qué podría comer--aunque, realmente no sé que...¿qué me recomienda?.
La mujer rió y tomó el menú que tenía--descuide, yo me encargo de traerle algo muy rico.
<<Creo que tenía razón aquella psicologa extraña>> atraves de la ventana, veía a la gente pasar y deambular sin preocupación, todo parecía transcurrir con normalidad aquel dia.

Mónica, tenemos que irnos--decía mientras acomodaba las cosas en la maleta.
--Espera, no encuentro mi traje de baño azul--
--Cariño, lo guardaste en tu maleta pequeña-- le besé la frente y reí.
--claro que no--se dirigió a la cama donde se encontraba su pequeña maleta Chanel--recordaría perfectamente si lo metí en la bolsa--me decía mientras revolvía las cosas dentro de la maleta; se detuvo repentinamente, volteó a verme y sonrió--¿es que tu lo sabes todo?--se acercó y me besó.
--eso intento--dije mientras besaba sus labios--vamos que se nos hace tarde--tomamos todas las maletas y nos dirigimos al taxi, guardamos todo en el maletero y nos subimos.
Mónica se colocó los lentes y me besó nuevamente--te amo--dijo moviendo los labios sin pronunciar palabra alguna.
Durante el viaje me fijé en la hermosa figura que tenía, su piel tersa y sus estilizadas y largas piernas, su hermoso cabello todo en ella era perfecto.
Llegamos al aeropuerto y bajamos con las maletas, nos dirigimos hasta la puerta para abordar el avión.
El viaje fue tranquilo; ella leía una pequeña novela romántica mientras yo intentaba dormir un poco.
Llegamos a la ciudad de  Cancún y tomamos un taxi para irnos al hotel.
--Bienvenidos al Hotel Avalon Grand--bajamos del taxi y fuimos a la recepción, Mónica parecía sumergida en un mundo de fantasía, miraba por todas partes con asombro, mientras yo recibía las llaves de la habitación.
Subimos hasta la habitación y dejamos las cosas juntoa  a la puerta, Mónica corrió al balcón--vaya que es hermoso--decía mientras el aire de la playa movía su vestido; volteó y me miró, lentamente me acerqué y me quedé parado en la puerta del valcón, observandola--tu eres hermosa--ella se acercó y me abrazó--lo sé--

Aquí tiene--dijo la señora Marquez acentando un plato con un par de huevos y tocino--grácias, huele delicioso--sonreí.
--que lo disfrute--llameme si necesita algo.
--grácias--creí que mis recuerdos con Mónica y nuestro viaje a Cancún arruinaría mi repentina tranquilidad, pero me equivocaba, no había turbulencia ni tormenta alguna <<Después de todo este pueblo sí cura>>.
Terminé mi desayuno y pagué la cuenta, me quedé unos instantes en la mesa observando a traves de la ventana a la gente que pasaba tranquilamente.
--Disculpe--le hablé a la señora Marquez--ayer que vine, estaba una mujer sentada en aquella mesa--señalé la mesa donde se encontraba Bashira--creo que su nombre es Bashira--repuse--.
La señora Marquez, comenzó a pensar para recordar a quién me refería--vestía ropas árabes--dije.
--Ah sí, la doctora--comenzó a reír--¿le dijo que se llamaba Bashira?--me vió con extrañeza.
--Sí--contesté un poco apenado, pues acababa de darme cuenta qué había sido engañado.
--Su nombre real es Solange--dijo riendo--esa doctora, es muy ocurrente ¿no cree?--
Reí sarcásticamente--sí, muy ocurrente--
--¿pero bueno, qué quería saber de ella?--recordé de inmediato la razón por la cuál hablabamos de ella.
--ah, sí ¿me podría decir su dirección?...me gustaría hablar algunas cosas con ella ¿porque sí es psicóloga verdad?--pregunté irónico
La señora Marquez rió--claro que lo es y una muy buena, un poco loca, pero muy buena--tomó su libreta y escribió la dirección de la doctora--tome, no se perderá, es un pueblo muy pequeño--.
--grácias--dije tomando el papel--la veo luego, para la cena--y salí de la cafetería.

Llegué a una casa estilo victoriana de un color azul intenso y molduras blancas, miré el papel que me había dado la señora Marquez y verifiqué el numero de la casa <<aquí es>> me acerqué a la puerta y toqué.
Una hermosa joven rubia apareció en la entrada--¿sí, en qué puedo servirle?--preguntó.
--busco a la doctora--no dije su nombre, por temor a que se alguien más se riera de mí.
--Sí, soy yo--dijo aquella joven; ahora que la veía bien, esos penetrantes ojos azules eran los mismos, claro que se veía totalmente diferente con una ropa "más normal".
Solange, entrecerró los ojos y me dijo--¿te conozco de alguna parte?--preguntó con una sonrisa, tratandose de acordar.
--nos conocimos ayer en la cefetería de la señora Marquez...creo--dije algo nervioso.
--Aaaah...sí, el que creyó que yo era psiquica--dijo riendo.
--Tambien creí que eras Arabe--dije apenado.
--Bueno no todo es lo que aparenta--dijo riendo--pasa ¿y como va tu corazón?--dijo mientras se adentraba en la casa.
--No sé--respondí desde lejos, comencé a caminar por el pasillo hacia la sala--no sé ni qué me esta pasando--Solange se asomó por la puerta de la cocina.
--¿café o té?--preguntó sosteniendo dos conteneores.
--Té, grácias--
--Es normal que te sientas confundido al principio--dijo desde la cocina--solo es cuestión de que empiezes a poner tus ideas en orden--
--no entiendo ¿cómo supiste que era una cuestión sentimental?--
--Bueno, por razones fuera de mi entendimiento, mucha de la gente que viene a pasar un tiempo a San Martín, llegan con el mismo problema; creo que tiene que ver con la luna--salió de la cocina con dos tazas y se sentó en un mueble frente a mi.
--¿La luna?--pregunté confundido.
--Sí, la luna, cuenta una antigua leyenda que San Martín venía a este lugar a platicar con la luna--comenzó a narrarme--y la luna le hablaba sobre remedios que podía utilizar para curar a la gente enferma. En una ocasión San Martín se encontró con una joven la cual había enviudado, estaba devastada y su corazón sufría. La luna le contó los secretos a San Martín sobre cómo curar un corazón roto. San Martín obediente hizo lo que la luna le dijo que haga y así fue la joven se curó y no solo eso--dijo añadiendo una pausa dramática a la historia--se enamoró de nuevo.
San Martin pidio a la luna que atrajese hasta este lugar a los corazones rotos, porque era necesario poner cura a tan tormentoso mal, la luna bondadosa le concedió aquella petición.
--¿Osea que lo supusiste, por una antigua leyenda?--pregunté un poco escéptico.
--Sí y también por el hecho de que tenías esa mirada ausente--dijo tomando un sorbo de su té.
Solange se levantó y se dirigió a un pequeño librero que estaba en la esquina de la sala.
--San Martín, escribió un libro de poemas "La Luna, el Mar y la Montaña" en este libro--dijo tomando un libro delgado del montón--escribió el secreto que le dijo la luna--se acercó hacia mi y me entregó el libro.
Miré aquel desgastado libro y empezé a creer que todo aquel asunto de la luna y el santo y la joven viuda eran patrañas, que aquella "psicologa" que me había dicho un nombre falso y vestía extraño estaba más que un poco loca; pero necesitaba con urgencia creer en algo.
--¿Porque no sólo me das terapia como a los demás  y resuelves mi problema?--le dije con la mirada aún en el libro.
--bien podría hacer eso, pero lo unico que haría seria curarte de un mal y no prepararte para otro, hacer que aquello te deje de doler. Pero no podrías confiar en el amor otra vez, este libro no sólo te hace olvidar el dolor, si no que te hace amar el recuerdo y amar tus anhelos. Es simplemente algo que está fuera de mi alcance--dijo sentandose nuevamente frente a mi--puedes regresar cuantas veces quieras--puso sus manos en mis rodillas en señal de apoyo; muy típico de los psicólogos--y hablaremos de este libro y te explicaré lo que no entiendas.
--¿Por qué haces esto?--pregunté--¿Por qué me estás ayudando con esto?.
  Solange esbozó una sonrisa--considerame un San Martín--se levantó y tomó mi taza vacía--un San Martín con un Velo--y se dirigió a la cocina.

domingo, 12 de febrero de 2012

Páginas extrañas "Con el corazón y el universo"

Al recorrer un mundo que no conocía me di cuenta de que jamás recordaré lo vivido, ¿por qué? simple; porque jamás volveré a esos lugares que tan recónditos encontré en mi travesía por encontrarme a mi mismo. 
Buscar algo que no sabes qué es, es una buena forma de encontrarte porque nos buscamos eternamente y jamás vemos que nuestro ser no está en algun lugar de nuestra mente, si no es aquello que nos hace buscar lo que tanto anhelamos.
Fue entonces cuando en aquella montaña de áridos espacios que junto a un mar aguardaba paciente, encontré algo que jamás creí que existía, la vi a una hermosa mujer parada a la orilla de un acantilado,  con vestiduras blancas y cabellera dorada, el sol estaba por ocultarse y el reflejo rojizo de la tarde brillaba con menos intensidad cada vez.
Tuve una reverencia inquietante, no sabía quien era sin embargo sabía que era importante, especial, mágica.
No dije nada en un buen rato, solo observaba aquella presencia femenina tan especial. Me sentí un poco abosrto en aquella bella silueta y mi mente volaba a un lugar olvidado por el hombre, que nunca debió olvidar. Aquella hermosa mujer comenzó a hacer ademanes en forma de ritual, alzó ambos brazos y unió las palmas sobre su cabeza, lentamente fue bajando sus manos sin separarlas hasta llegar a su cabeza y abriendo los dedos en forma de corona.
--para que la energía del amor fluya, del universo hasta tu mente, de tu mente, hasta tu corazón, de tu corazón, hasta tu alma, de tu alma hasta el aire y del aire, para con todos...--dijo con una hermosa voz que sonó redentora y celestial.--tienes que abrir tu corazón, y dejar que se quiebre y dejar que sane y entonces el amor que hay en el universo jamás te dañará de nuevo--
Yo no comprendía aquellas palabras que había dicho aquella dama. Fue entonces cuando el sol se ocultó completamente, un tenue resplandor surgía del manto que le cubría, se volteó y miro mis ojos, sentí paz y tranquilidad.
Te buscas a ti mismo--dijo la mujer--pero lo que enrealidad estás buscando es el amor, el amor que perdiste alguna vez--no entendía como aquella mujer que encontré y jamás había visto sabía mi condición--has completado el principio para amar junto con todo, ahora tienes que dejar que sane y la mejor forma de sanar, es amando.
Termine más confundido de lo que ya estaba, no comprendía que era lo que sucedía, no comprendía que era lo que ella trataba de decirme; Nuevamente extendiendo sus brazos, como si quisiera volar, alzó su rostro y dijo--que la luna ilumine tus sueños, ilumine tu alma, ilumine tu corazón y su lirio de plata, perfume tus anhelos--sin previo aviso se tiró de aquel acantilado. Me asusté y corrí; no serviría de nada correr y ver que caiga, porque su muerte sería inevitable.
No vi a nadie caer, seguramente había llegado ya al agua y su cuerpo se hundía inherte y sin vida; en cuestión de un segundo vi a la luna alzarse sobre las aguas que se encontraban tranquilas y su resplandor plateado, se alzaba y me hacía querer amar.
una voz que susurraba en mi oido repitió "que la luna ilumine tus sueños, ilumine tu alma, ilumine tu corazón y el lirio de plata perfume tus anhelos."
Me sentía abrumado con la mente nublada, no comprendía la situación no me comprendía a mi mismo.
Regresé por donde llegué, volví al pueblo de "San Martín" cerca de cabo san Lucas en baja california, mochila en mano  caminé casi a obscuras, solo con la luz de la luna.
Seguía pensando en lo que la mujer me dijo, que yo buscaba el amor y no a mi, quizá ella tenía razón ¿pero cómo es que ella podía tener la razón?; mi repentino viaje fue para escapar, perder de vista lo que me lastimó y termine buscandome a mi mismo ahora, resulta que lo que en verdad buscaba era el amor.
Yo no quería amar de nuevo, no quería sufrir otra vez, tenía suficiente con lo que me acababa de suceder.

Hace tres días estaba trabajando tranquilamente en el hospital como era de costumbre, hablaba con la doctora Romero hacerca de de un paciente que estaba delicado de salud y tenía que ser vigilado constantemente.
--Sus signos vitales necesitan ser monitoreados constantemente, ¿Entendió Martinez?--
--Sí doctora, vaya con cuidado--la doctora me miró y esbozó una sonrisa
--Confió en ti Hugo, no me vayas a fallar--
--Descuide doctora, disfrute de su velada--
La doctora Romero hiba a ver a su marido aquella noche, era la noche de su aniversario y tenía que ir, pues su matrimonio había dado tropiezos ese año.
Entré a la habitación para ver cómo se encontraba el paciente; él seguía en coma, pero prefería pensar que dormía profundamente. Para un enfermero como yo, no es conveniente tener ese tipo de creencias tan inocentes.
Me acerqué y tomé su pulso, verifiqué todos sus signos vitales y también la bolsa contenedora de orina, para saber si había que cambiarla.
Miré por la ventana de la habitación y vi la luna brillando sobre las casas y pensé en ella, aquella a quién había entregado mi corazón, Mónica era pianista en un restauran y los dos amábamos la música.

La conocí una tarde que caminaba por el centro de la ciudad, con el sol dorado y melancólico del otoño brillando sobre mi. Caminaba por la avenida, llegué a un pequeño foro vacío de donde salía una hermosa melodía.
Caminé hasta la puerta y miré a travez del cristal. Era una hermosa joven tocando una melodía de Chopin, Nocturne número nueve, lentamente y con precaución abrí la puerta para acercarme y escuchar mejor.
La luz dorada del sol entraba por un costado del pequeño foro, era un lugar vacío con sólo unos cuadros en las paredes y un piano al fondo, de donde salía la hermosa melodía. El lugar irradiaba romance y tranquilidad. Ella tenía los ojos cerrados y se movía al compás de la musica, al acercarme un poco más, pude notar su hermosa cabellera castaña que le llegaba hasta los hombros.
Miré sus manos y me quedé hipnotizado de tan hermosos movimientos, una danza sutil y elegante que no necesitaban música para bailar, ellos hacían la música.
Fue entonces cuando paró de tocar
--Disculpa si te interrumpí--dije apenado
--descuida, ya me tenía que ir--dijo; noté que sentía vergüenza--tengo que trabajar.
Se levantó y tomó su mochila, caminé hacia el piano y susurré--hermosa melodía--me volví para verla y vi lo hermosa que era <<también tu eres hermosa>> pasó por mi mente.
--Grácias--su vergüenza se hizo más evidente--era Nocturne de..--
--Chopin--interrumí--movimiento número nueve--terminé de decir <<Qué tonto eres, pensará que soy un presumido>> mi mente no dejaba de hablar.
--Sábes de música, impresionante--dijo acomodando su cabello detrás de su oreja.
--Un poco, sí...me gusta la música clásica--
La plática se hizo cada vez más amena en aquel foro y sin darnos cuenta la noche había caído, ella salió corriendo para ir a su trabajo, pero antes me dejó su número, para conversar un poco más sobre música.
Como era de suponerse, le hablé y quedamos para ir a un café, conversamos horas y reímos, le dije que trabajaba en un hospital como enfermero; pareció sorprenderse aunque yo no comprendía por qué, no era tan interesante.
Ella me dijo que trabajaba como pianista en un restauran y el tipo de música que solía tocar. Los días y las semanas pasaron y comenzamos a salir más a menudo luego sin darme cuenta, me le declaré y le pedí que fuera mi novia, ella por supuesto contestó que sí.

Me volví para ver al paciente y seguía "dormido" salí de la habitación y en el pasillo vi a Miguel.
--El paciente de la cama cuatro quiere una manta, dice que tiene mucho frío--dijo haciendo un gesto de desagrado.
--hay mucho frío Miguel--
--Sí lo sé, pero bién que puede ir sólo a buscar su manta--
--el paciente de la cama cuatro...¿no es el que tiene la pierna rota?--pregunté para ver si entraba en razón
--sí ese mismo--dijo y no hubo señal de que análizara la situación.
Caminé hasta la pequeña recepción que hay en el área de hospitalización, tomé una hoja y comenzé a anotar  ciertas especificaciones que me había dicho la doctora, y que no debía olvidar.
Estaba escribiendo cuando mi celular sonó, lo miré y era Mónica.
--Hola---dije, por un momento escuché sólo ruido de las calles
--¿hola?, Mónica cariño ¿qué sucede?--no hubo respuesta.
--¿Mónica, estás bien?, ¿cariño qué sucede? me estas asustando, habla--el silencio seguía.
--Hugo ¿estás ahí?--era la voz de Mónica
--Sí--contesté enseguida
--Necesito verte--Su voz sonaba preocupada, angustiosa.
--Estoy en el hospital, no puedo salir, tengo un paciente que necesita vigilancia constante--
--¿No puedes salir un momento?--preguntó con la voz un poco quebrada
--Lo siento, no puedo pero te veo mañana-- Mónica colgó.
La noche transcurrió tranquilamente, el paciente se encontraba estable y los demás pacientes durmieron plácidamente, excepto el de la cama cuatro, que hizo que Miguel diera muchas vueltas.
Llegué a mi casa y ahí estaba ella sentada junto a la ventana tomando el té y con la mirada ausente.
Me acerqué y la abrazé, le besé la frente la miré a los ojos;pude ver que había pasado la noche llorando
--¿Mon..qué tienes?, ¿qué pasó ayer?--su mirada seguía clavada en la nada.
--Me siento muy mal--dijo sin mirarme--mal por mi, y por ti--me miró y sentí su preocupación y su tristeza.
--¿Recuerdas a Javier?--preguntó con los ojos llenos de lágrimas, volvio la vista a la ventana.
--¿Tu ex novio?--dije tratando de buscar su mirada.
--Sí, él--respondio pausadamente
--¿qué sucedió?--comencé a tener un mal presentimiento--¿te hizo, o te dijo algo?--
--Hemos estado saliendo--esta vez me miró a los ojos--con todo tu trabajo, y tus cosas has estado ocupado y me he sentido sola--
--¿Qué?--mi mente se había bloqueado por unos segudos--¿has estado saliendo con tu ex?--me voltée y camine hacia la mesa y me senté, ella se incorporó y se dirigió hacia mi.
--Javier y yo hemos estado saliendo desde hace un par de meses y lo amo--puso una mano en mi hombro y se agachó junto a mi, sus ojos seguían lagrimando.
--Con javier--continuó--tuve una relación muy larga y hermosa, un poco turbulenta pero teníamos mucho amor para dar, contigo también y también te amo, pero ya no como a un novio...ayer, Javier me propuso matrimonio--
Mi mente daba vueltas y solo escuchaba las palabras que salían de la boca de Mónica, no había dormido bien las últimas noches y creí que sólo era un mal sueño.
--¿qué le dijiste?--sabía la respuesta, sólo necesitaba saberla para morir por completo.
--le dije que sí--contestó llorando.
Sonreí un poco mientras las lágrimas corrian por mi cara--y...¿si te vas a casar porque lloras?--pregunté, pero ya no estaba en mis cinco sentidos, ya no pensaba con claridad.
--porque no es justo para ti--dijo apoyando su cabeza en mi brazo--no es justo para ti, y eres un gran chico y mereces algo mejor--
Entonces, se paró y se dirigió hacia la habitación--será mejor que me vaya--dijo desde la puerta, tomó un par de maletas y caminó hasta la mesa nuevamente--luego volveré por mis cosas, vendré mientras no estés para que no tengas que verme, luego dejaré mi copia de las llavez en el tazón de la puerta--no respondí, no la vi, simplemente me quedé sentado, con la cabeza agachada y las manos en el cabello.
Ella salió y cerró la puerta tras de si y se llevó mi corazón  y mi alma hechos pedazos en aquellas maletas.

Llegué a una pequeña cafetería, aquel pueblo era muy pequeño en realidad parecía que yo era la novedad en aquel lugar, parecía que todos sabían lo que me había sucedido; a pesar de que no había hablado con alguien, no de mi vida.
se acercó una mujer corpulenta a pedirme la orden--¿qué desea?--dijo con una gentil sonrisa--el café es muy bueno--añadió.
--lo sé, es muy rico-- dije tratando de sonreír como ella, con sinceridad.
--cierto, es lo único que ha tomado desde que llegó, ahora se lo traigo--apuntó algo en una libreta de bolsillo y se alejó.
Junto a mi mesa se encontraba una mujer vestida con mantos largos, de colores brillantes, tenía un manto que le cubría la mitad de la cabeza dejando ver su rostro. La mujer tomaba un té y pude ver sus enormes anillos en la mano derecha. De nuevo se acercó la mujer robusta de sonrisa amable y dejó una taza con un plato de galletas--ahora le traigo un emparedado, debe tener hambre--dijo susurrando, como si estuviera prohibido hablar conmigo, la mujer se alejó nuevamente.
--Es muy amable--dijo una voz junto a mi--la señora Marquez es muy amable...--voltée y vi que era la mujer de ropas "árabes" la que me hablaba--estás deprimido por lo que veo--y me miró con sus ojos profundamente azules--un mal de amores si no me equivoco, ella te dejó--
No comprendía como aquella mujer sabía lo que me pasaba, ya dos personas parecían conocer mi historia.
--Este pueblo cura--miró hacia la ventana--y su especialidad son los males de amor--volvió a verme.
--Mi nombre es Bashira--<<Vaya sopresa>> me dije a mi mismo<<tiene un nombre árabe>>--El mio es Hugo--
--Dime Hugo ¿tengo razón?--no sabía que responder, no tenía ni idea de lo que contestar--tomaré eso como un sí--dijo muy segura.
--Los males de amor, se curan amando--Las palabras resonaron en mi cabeza, fue lo que aquella mujer del acantilado me había dicho--me tengo que ir--dijo--espero verte pronto--se levantó, dejó unas monedas y se     dirigió hacia la puerta; No podía contenerme debía preguntarle--¿Acaso eres psíquica?--dije titubeante; Bashira se volteó y dijo sonriente--No, soy psicologa...

lunes, 6 de febrero de 2012

Entre la Espada y la Pared; Cuando tu Ex vuelve y tu ya tienes a alguien más!

Primero que nada, quiero agradecer a aquellos que han leído espero haya sido de ayuda todo lo que aquí he dicho o al menos para entretenerse un rato.
También hago una petición, agreguen sus comentarios y opiniones a cerca de este blog, para saber que puedo mejorar o evitar...ahora sí....veamos que hay a continuación.

Bueno, para empezar quiero que sepan que este es el primer articulo de muchos sobre el tema, la sección se lamará "Entre la espada y la Pared;" así que ya saben.
¿Por qué el primero? bueno hay tantas situaciones diversas cuando se trata de ex parejas y actuales parejas conviviendo contigo. Incluso solo si se trata de Ex parejas, no es posible argumentar todo esto en un solo articulo por lo tanto en este daré solo algunos tips y pequeños consejos básicos, con respecto al tema en general.
No se preocupen, el tema sigue en pie y a la orden del día, siempre y cuando mi salud y cordura lo permitan. Si tienen alguna pregunta, o comentario favor de hacerlo en la parte inferior del articulo. Así que Continuemos por favor.

Sucede que...

Hace aproximadamente dos años conociste a una chica, te gustó, le gustaste y decidieron estar juntos.
Después de un tiempo; tiempo en el cual vivieron alegrías y tristezas, momentos dulces y amargos, descubrieron que a pesar de tener tanto en común, son muy diferentes.
Debido a esta situación decidieron juntos, que equello ya no sería igual y no funcionaría, como ustedes creyeron desde un principio.
Vez delante de ti, tus aspiraciones, sueños e ilusiones irse como el agua, que de entre tus manos se escapa. El destino les tenía preparado una historia nueva, ella se va por un tiempo a estudiar a otra ciudad u otro país y tu te quedas en tu lugar a formar lo que para tí será tu vida.
En el día menos pensado, te topas con una chica que accidentalmente conoces y el tiempo y el destino hacen de las suyas nuevamente.
Al igual que con tu pareja anterior, descubres maravillosas cualidades en ella y ella en ti, y así comienza una nueva historia de "amor".
Pero el destino se aburre y decide jugar un rato, es entonces cuando tu ahora "Ex-novia" regresa a la ciudad    y tu, paseando un día con tu actual pareja, la vez tan hermosa y despreocupada como la primera vez que la viste, entonces no comprendes que te sucede ¿Por qué me emociona verla?; piensas y todo en tu mente da mil vueltas. Aquí surge la primera señal de duda y es entonces cuando el drama cobra vida.

En numerosas ocasiones me he topado con amigos que tienen una situación similar y las chicas de igual forma no se quedan atrás.
Las mismas dudas aparecen una y otra vez, no saben que hacer, se confunden y sufren porque la culpa de sentir algo o creer que sienten algo, por alguien a quien se supone habían olvidado se hace presente. 

En esta "entrada" tratare de plantear situaciones y aclarar ciertas cosas que comunmente suceden, en este tipo de circunstancias.

No te sientas culpable: Es normal que al ver a tu "Ex" sientas algo; no te preocupes ni te alarmes, a todos y a todas les pasa.
¿Por qué es normal? sencillo, debido a que los dos compartieron un sentimiento tan fuerte como lo es el "amor" no es tan sencillo olvidarla u olvidarlo. Sumando las inolvidables citas que tuvieron, las veces que reían hasta  que el estomago les dolía y los dolorosos recuerdos de las peleas. No es tan sencillo sacarte de la cabeza a alguien con quien compartiste tanto.

Di siempre la verdad: Un pleito común en estos casos es cuando no le dices a tu actual pareja que viste a tu "Ex", de ahí surgen los celos y los malos entendidos.
Es importante ser imparcial con la información, solamente decirle que "esa persona" es tu ex pareja y nada más, no dar detalles de la relación porque eso podría ocasionar conflictos futuros.
Es sumamente importante ser siempre honesto con tu pareja, la confianza se agradece si comienzas a dudar acerca de tus emociones, comentenlo  y pongan las cosas en claro, se honesto y dile la razón de tus dudas, seguramente ella hará el máximo esfuerzo de entender.

¡PELIGRO! tu ex te ha pedido una cita: Aquí también entra la honestidad, si esto sucede hazle saber a tu novia o novio lo que acontecerá, no te enojes ni te indignes si tu pareja se opone; piensalo ¿qué harías tu en esa situación? comprendela no quiere perderte.
De igual forma es importante señalar que si tu "Ex" te pide que se vean no quiere decir que quiere regresar contigo; como dije anteriormente, no hagas suposiciones, se paciente y enfrenta la realidad.

Limites bien definidos: En ocaciones existen discuciones como--por que le prestas más atención a tu ex; o se toma libertades que a tu pareja le parecen un atrevimiento. Procura evitar estas situaciones marcando límites para ti, para tu pareja y para tu ex. Tu debes de tener muy en claro lo que sientes por tu pareja actual y no cometer indiscreciones que puedan dañar a terceros, tu pareja debe entender que aquella historia quedó en el pasado por que lo que dicen "donde hubo fuego, cenizas quedan" no es del todo cierto. Por otra parte tu ex pareja debe de entender que las cosas sucedieron y se quedaron en el pasado, pero eso no quiere decir que no podrían ser amigos pero SOLO AMIGOS.

Una mente clara, desiciones sanas: Ante todo esto, es importante hacer mensión de lo siguiente. Es importante analizar los eventos, desde que la vez por primera vez desde que terminaron hasta la actualidad.
Esto te ayudará a tener un panorama completo de la situación y definirá tus "sentimientos" para con tu actual pareja, para con tu "Ex pareja" y para contigo.
Recuerda, que "el agua se ve transparente cuando esta quieta, que cuando se agita"...

Bien! espero y haya sido de ayuda o algo por el estilo...Recuerden que sus comentarios son importantes y se agradecen.
Esto es solo el comienzo; luego ahondaremos más en el tema...Cuidense y tengan un buen día Sociedad pensante, que la luna ilumine sus sueños.