Señor Diario...Había una vez! Parte 1...

Yo siempre fui muy renuente a creer en el amor, decía que el amor no existía y que jamás me enamoraría, el único amor que había en mi era el mio hacia mi.
Claro mis amigas siempre me escucharon y decían "algún día lo vivirás", creí que simplemente eran amenazas como aquellas que le dicen las madres a sus hijos "Comete tus vegetales o el coco vendrá por ti" ellas me decían que el amor llegaría a mi.
"K" siempre fue la que me escuchaba y opinaba a cerca de lo que le decía y compartíamos casi la misma idea, por supuesto "B" estaba totalmente de acuerdo conmigo, "S" y "A" estaban metidas e una historia de comienzo turbulento y futuro incierto.
Pero yo seguía diciendo--El amor no existe--.
Conocí a la "persona" era una persona aparentemente común, sin chiste ni pasión, con los gustos básicos y las necesidades comunes, nada le hacía especial era simplemente una "persona" más.
Conocí a esta "persona" en la escuela, apariencia promedio, actitud un tanto desagradable, totalmente la persona más "equis" del lugar.
Pero entonces, por una serie de sucesos abandoné aquella escuela y me fui a una mejor, para hacer realidad mis sueños.
Pasó el tiempo y mi vida en la nueva escuela se tornaba rutinaria y tediosa, claro debía admitir que lo que ahora estudiaba era lo que en realidad quería estudiar.
Una noche, mientras estaba conectado en el messenger una ventana se abrió de repente, era un viejo compañero de mi antigua escuela, que me había invitado a una conversación compartida y ahí estaba...¿mi reacción al verla? fue de fastidio, no quería conversar mucho menos con aquel espécimen humano.
La conversación como era de esperarse de aquel viejo compañero termino siendo una ola de comentarios sin sentido.
Pasó el tiempo, días quizá y sin darme cuenta había entablado conversaciones con aquel ser que desde un principio me pareció aburrida y sin gracia.
Hablábamos de todo un poco, había descubierto cosas de aquella persona que jamás hubiera imaginado, conversábamos a gusto y reíamos, discutíamos de las cosas que nos parecían interesantes y también debatíamos cosas con las que no estábamos de acuerdo.
Siempre he dicho que los detalles por más mínimos que sean, siguen siendo detalles, el dilema está en como interpretarlos.
Entablamos una relación amistosa casi de inmediato, midiendo los días en segundos y las cosas se ponían un poco extrañas o al menos lo turbio de mi juicio eso me hacía ver.
--Tal vez le juzgué demasiado rápido-- me decía a mi mismo una y otra vez.
Los detalles, los malditos detalles caían como tinta en agua clara, todo lo obscurecían y dejaba de ser todo tan sencillo.
Tenía miedo ahora sí, de que aquel "Coco" que decían mis amigas estaba al otro lado del monitor y yo no me daba cuenta...

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