Era necesario, contar todo esto, "A" de alguna forma u otra fue la razón por la que conocí a las demás.
Recuerdo que "C" se sentaba junto a ella, y cada vez que la hiba a visitar, "C" simplemente me ignoraba o explicitamente me corría.
--Niño, ya no la molestes--eran sus palabras más comunes hacia mi
--Ya vete de aquí--o si no--regresa a tu lugar--.
Era un poco complicado imaginar, que aquella chica antipática de cabello lasio, lentes y cara angelical, pudiera ser mia amiga en algún punto de mi vida.
No lo puedo negar, "C" era de aquellas chicas que no aparentan lo que son (Eso lo aprendí mucho después).
No parece ser alguien que te insultaría o te gritaría, al contrario su rostro es calido y bondadoso pero eso es solo una máscara.
A pesar de que "C" me corría con tanta insistencia, como correrías a un perro que te molesta constantemente por algo de comida, yo no dejaba de visitar a mi ahora nueva amiga "A" o como ya la conocía "A-liz".Con A-liz las risas frenéticas no faltaban, constantemente nos quedabamos sin aliento de tanto reir, pero "C" con su cara de indiferencia y desprecio hacia mi, no movía ni un solo músculo de su cara.
Mi insistencia y resistencia por mantener algun tipo de relación con "C" se desvaneció hasta que A-liz cumplió años.
Tardé en decidir que le regalaría, tardé en conseguir su regalo, y aquel día que se lo entregué, me miró con sus ojos que mezclaban asombro e indiferencia (con estas niñas, enfrenté muchas indiferencias dejenme decir) y me dijo.
--Hasta que haces algo bien--no sé si sorprenderme por aquella muestra de aprobación u ofenderme pues me había dicho inútil.
Reí, unicamente reí, desde entonces mis aventuras con A-liz y "C" comenzaron.
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